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Una burla sombría se escuchó en la habitación.

-Salvaje, inútil, defectuosa, asquerosa, buena para nada, no debiste haber nacido. Ah, me han dicho tantas cosas que creo que me estoy acostumbrando.

Will escuchaba a la loba para después desenfundar todos sus colmillos y garras.

-¿Quién eres? – gritó esta vez exaltado. Por su parte Clara ni se inmutó.

– Tranquilo beta. Acaso me vas a poner un dedo encima. No creo que tu alfa te perdone por tocarme- inclinó la cabeza hacia un lado con un brillo escarlata en ellos.

Will usó toda su fuerza de voluntad para contenerse. Su cerebro aun intentando descifrar que había pasado.

– Soy Clara- al parecer la loba se dignó a cooperar-la misma Clara pero no la que todos conocen – se dio la vuelta y se dejó caer en la cama cruzando las piernas.

-Eres…

la que ha soportado todo el dolor de ella. Mi otra yo… es agobiante, temerosa, y una egoísta.

no podía hablar.

Pareces otra persona. No como su parte salvaje. Y eres

loba entrecerró los ojos en torno a

estado juntas, yo soy más fuerte y más… animal. Aunque nunca he tenido el control total de este cuerpo-alzó la mano

en seco. Su mente divagando si era mejor decirle al alfa y a su hermano. Esta no era la situación

grave y el beta sintió un escalofrío bajar por su columna, como

la noche a la mañana esta loba había dado un giro de 360 grados. Incluso sentía que ella podía verlo mejor que antes y recordaba que ella siempre había sido considerada menos por su mala vista. Se estaba volviendo loco. Pero… acaso esto no era lo mejor. Con una Luna fuerte, la manada seria fuerte, y el alfa también. La Luna era la encargada de mantener bajo control el temperamento tan rebelde y recio de los alfas. De esta forma se evitaría la tragedia que había ocurrido años anteriores que había llevado al antiguo

Solo había tomado una parte de la sangre de su pareja, pero sentía esta correr por su cuerpo haciéndola más fuerte. Su inirada era más nitida awi cuando sentía que faltaba algo. Necesitaba ir a ver a su otro mate. Necesitaria de ambos para

demasiado tiempo al mando y mira el resultado. Era momento de que demostrara que no era alguien a tomar a la ligera. Ni siquiera

Suéltame y déjame ir a

siento, pero que usted esté amarrada es una

haciendo daño. Mira mi tobillo- la tela del vestido se corrió hacia

tu está el alfa. No puedo desobedecerlo. Clara

ella afirmó – Mi otro mate

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