Capítulo 58

Desde que Ricardo habló hasta ese punto, no encontre razón alguna para

negarme. Ya Isaac y yo estábamos separados, y un certificado de divorcio solo nos ayudaría a aclarar más las cosas. No había prisa. Además, su octogésimo cumpleaños estaba a solo un mes de distancia, llegaría en un abrir y cerrar de ojos.

Después, fue Mario quien me acompañó a salir de la oficina.

“El anciano hace esto, también por miedo a que tú y señor se arrepientan en el futuro, quiere que se tomen un poco más de tiempo para pensar.” Me dijo Mario.

Apresé mis labios levemente, justo cuando iba a responder, mi teléfono comenzó a sonar. Era un número desconocido.

“Hola, ¿es familiar de Leticia?” Sonó la voz al otro lado.

“Si, lo soy.” Contesté.

Luego le escuché decir: “Hablamos desde la Primera Comisaría, sería bueno que viniera lo antes posible.”

de qué se trataba, me colgaron. Sin pensarlo mucho, bajé corriendo las escaleras, y al salir del ascensor,

es el colmo!” Dijo ella e intentó darme una bofetada, pero la detuve. Solo podía pensar en

con fuerza y me

comisaría, mi mente era un caos. Y ese familiar Maybach negro seguía mi auto de cerca. Lo que me irritaba aún más. ¿Qué locura estaba haciendo Isaac entonces? ¿Acaso se

semáforo, llamé a su número:

risa femenina

suave: “Isaac solo está preocupado por mi, quiere acompañarme personalmente a la comisaría. No tiene nada que ver contigo.”

dado otra bofetada. Tenía razón, no era solo esa vez que me hacía ilusiones, sino que los últimos tres años habian

también había venido a la comisaría en plena noche. Ese Paralimera que había estado aparcado en Montes Global Enterprises hasta el atardecer, sin placa todavia, estaba abollado

la comisaria, un policia me llevó a ver a Leticia. La siempre radiante y alegre Leticia, en ese momento estaba encogida en un rincón, con sus blancas muñecas sosteniendo su barbilla, con una mirada distante, perdida en sus pensamientos. Al oir mis

apesadumbrado, me acerqué, señalando hacia afuera:

hablar, el policia intervino con tono

Capitulo 58

toqué la frente regañándola: “La impulsividad es un

defenderte.” Dijo ella.

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