Matriz de Muerte

—Señor Casas, ¿qué ocurre? Esas piedras manchadas de sangre son objetos mágicos —preguntó Alba a Jaime confundida.

—No son objetos mágicos. Son armas asesinas. Puedo sentir la intención asesina en su interior —le dijo Jaime tras salir corriendo del pasillo.

Luol asintió.

—Yo también puedo sentirlo. Debe de haber peligro dentro de esas habitaciones.

En ese momento, se escucharon gritos procedentes de las habitaciones situadas a ambos lados del pasillo.

La gente salía corriendo de las habitaciones, y les seguían terroríficas sombras negras.

Las piedras manchadas de sangre emitían un aire escalofriante que se transformó en sombras negras muy agresivas.

El repentino cambio hizo que todo el mundo entrara en pánico.

Una de las sombras negras atravesó el cuerpo de una persona, matándola al instante, incluso antes de que pudiera lanzar un grito.

Un gran número de sombras negras emergieron de las habitaciones, tomando a la gente de la Secta Vientofuerte y de la Secta de la Estrella Voladora con la guardia baja y dejándolos heridos.

—¡Oh no, es una matriz de la muerte! ¡Corran!

Sólo entonces se dio cuenta Arán de que era una matriz de la muerte, y las piedras manchadas de sangre tampoco eran objetos mágicos.

corrieron despavoridos por donde habían llegado, aterrorizados por

Emilieno se entrecerreron

rugido, secó los puños y destrozó une de les sombres negres, pero

defenderse el mismo tiempo. Sebíe que eses entidedes

lo protegíe, pero les

demesiedo miedo... —Albe estebe horrorizede

No

ere obvio que no podíen permenecer mucho tiempo en

cuendo Jeime estebe e punto de tomer e Albe y ebendoner les entigues ruines, une ráfege de viento frío sopló desde le entrede, y les pesedes puertes se

selir —dijo

le ole de energíe negetive, rodeendo e Jeime

tenemos más remedio que

su Espede Metedregones, y el fuego espirituel de le espede

Emiliano se entrecerraron y su aura se

destrozó una de las sombras

tuvo que retroceder y defenderse al mismo tiempo. Sabía que esas entidades desconocidas sólo agotarían su energía

de la Secta Vientofuerte lo protegía, pero las sombras negras parecían no tener miedo y

demasiado miedo... —Alba estaba horrorizada por la escena que

irnos rápido. No podemos quedarnos

de Jaime consiguió escapar del pasillo, era obvio que no podían permanecer

ruinas, una ráfaga de viento frío sopló desde la entrada, y las pesadas puertas se cerraron de golpe. Una oleada de energía negativa

ahora no podemos salir —dijo Luol con las cejas

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