Capítulo 43

Beatriz preguntó, “¿Puedo hacerte una

gunta?

El mayordomo Gabriel sonrió, mientras respondía: “Por supuesto, dígame.”

“¿Soy la primera mujer que el señor trae a casa? ¿Ustedes han notado si el señor me sonríe de manera especial…?”

Esos clichés de novelas como “la primera vez que el señor trae una mujer a casa“, “la primera vez que el señor es tan gentil con una mujer“, “la primera vez que el señor sonríe de esa manera“.

Gabriel respondió, “No es así.”

En la empresa de Javier había mujeres ejecutiva, y era normal que ocasionalmente vinieran a su casa para algunas reuniones de emergencia.

En cuanto a sonreír a las mujeres, independientemente de cómo fuera Javier en verdad, siempre se comportaba con elegancia y mantiene la gracia caracteristica de un hijo de la familia Mangone, haciendo que muchos se sintieran a gusto en su presencia.

Beatriz pensó: “Como era de esperarse.”

tuvo la fortuna de ser la

bien su trabajo y disfrutar del generoso salario que le

alojada en la misma habitación que

cerca de la de Javier, así que Gabriel le advirtió, “El señor tiene problemas para dormir, así que

asintió con

ella. “Señora, le advierto

venía del corazón de

visto de primera mano las

más pulcro y cortés es frente a

llegado tan lejos

adinerada, pero para una

algo que desagradara a Javier, él

tratando de ayudar a Beatriz, sus palabras podrían sonar mal, como si estuviera advirtiéndola de no

Beatriz simplemente asintió,

solía regresar tarde, o quizás ni siquiera venía a casa por las

había visto

ir a la cocina por agua, pasó por el sofá del salón y casi se asustó al ver una sombra

se dio cuenta de que era Javier durmiendo en el

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