Mi Frío Exmarido

Capítulo 127

Capítulo 127

La persona le dio una dirección muy cerca del Grupo Esencia.

Cuando Dorian llegó, la ambulancia aún no había aparecido y de inmediato vlo a Amelia rodeada por una multitud.

Habian sentado a Amelia en una silla de mimbre en la entrada de la tienda, sosteniendo con fuerza su brazo izquierdo con su mano derecha, de entre sus dedos se deslizaba sangre que goteaba sin cesar, su rostro estaba pálido y tenía la frente fruncida en una mueca de dolor.

A sus pies yacía un letrero de madera partido en dos y una bolsa con ropa nueva.

El empleado miraba a Amelia sin saber qué hacer, mirando hacia la puerta de vez en cuando y repitiendo ansiosamente: “¿Dónde está la ambulancia?”

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A pesar del dolor, Amelia mantenía un hilo de lucidez.

“Pásame algo para atarme esto,” pidió con una voz ya débil.

“¿Eh? Oh, claro,” respondió el empleado, todavía en pánico, asintiendo pero buscando sin rumbo algo que pudiera servir de vendaje.

Dorian se abrió paso entre la gente y se arrodillo frente a ella.

“¿Estás bien?”, preguntó con voz grave mientras una mano reemplazaba la suya en la herida y con la otra buscaba en la bolsa de ropa caída, sacando una prenda sin mirar y envolviéndola alrededor del brazo de Amelia. “Aparte del brazo, ¿te duele algo más?”

con la cabeza instintivamente,

en su cabeza, pero el filo metálico afilado del cartel le había hecho un corte profundo en el brazo y la sangre brotó de inmediato. También se sentia mareada por el golpe que

acarició suavemente la frente, su

al hospital yo

debajo de sus axilas y otro bajo sus rodillas, levantándola en

de estar en el aire, se agarró instintivamente del hombro de

miedo, dijo suavemente mientras la sujetaba más fuerte y caminaba hacia su auto

ey

alguien gritó y la bolsa con

Amelia no dijo nada.

vistazo inconsciente a

enfocado en el exterior, caminaba rápidamente hacia su

pasos eran seguros y su respiración tranquila, mientras

reclinada contra su pecho firme, escuchaba el latido fuerte y constante

le provocó un torbellino de

sentimientos embotaron el malestar físico y la confusión

llegar a la calle, justo a tiempo, la

la ambulancia hasta el

de emergencias le atendieron rápidamente la herida del brazo y preocupados por una posible conmoción cerebral, decidieron

la identificación de Amelia para completar los trámites de admisión

de sangre y tomografías de su cabeza. Cuando todo se calmo, ya era casi la

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