Capítulo 86

La ira se agito dentro de las entrañas de Sabrina mientras salía de la oficina de Fernando.

No logro llegar al ascensor. Pamela la estaba esperando afuera.

Su hermanastra camino hacia ella y se interpuso en su camino tan pronto como vio a Sabrina salir de la oficina. Ella levantó la barbilla en el aire. Había una mancha de algo oscuro y despectivo en su voz mientras hablaba. Sabrina deseaba tanto abofetearla. “Sabrina. Necesitamos hablar.”

Ya no era parte de la familia Bracamonte. Pamela no tenía derecho a darle órdenes.

“Hazlo rápido. Estoy ocupada”, dijo Sabrina secamente.

Pamela no podia creer la actitud que le estaba dando Sabrina. Su rostro se oscureció con furia. Miró a su hermana y apretó la mandibula. “Quiero saber por qué Fernando pregunto por ti.

Tiene que ver con el trabajo, por supuesto. ¿Por qué más preguntaria por mi? Sabrina dijo antes de estirar la mano y presionar el botón del ascensor.

Trabajar? ¿Qué tipo de trabajo?” Pamela no le creyó a Sabrina en absoluto. Algo raro estaba pasando aqui. Su hermana habia entrado en la oficina de Fernando con las manos vacias. ¿De qué tipo de trabajo podrian estar hablando?

Era este uno de sus intentos de seducir a Fernando?

Los celos asomaron su fea cabeza dentro de Pamela. Toda razon fue dejada de lado cuando comenzó a gritarle a Sabrina como una loca. Ya no le importaba lo mal que se veria. Eres una puta, Sabrina. ¿Has olvidado todo sobre el juramento que hiciste? Estas muerto, eme oyes? ¡Has visto a Fernando y te vas a morir!

Eso era exactamente lo que querian Hamela y Romina, ino? Tanto a ellos como a su

les habían hecho a

debe tratarlos de

Romina habia estafado a su madre en el lugar que le correspondía en la familia. La madre de Sabrina se habia visto obligada a divorciarse de su padre y dejar a la familia Bracamonte. Ellos eran los agraviado

deberian Sabrina y su madre

que podrían

no era una

pagar por

a vengar a su

que habian

voz era tan fría como el invierno cuando hablo. “¿Por qué me molestas? Deberias preguntarle al Sr. Santander por qué me llamó

y acosarlo

de palabras. Las puertas del ascensor se

Ella entro directamente.

Pamela pudiera agarrar a Sabrina y sacarle más respuestas a la

le atrapan los dedos

incontrolable, la joven echó el

la única victima

en dos. Mientras tanto,

se doblo por la mitad mientras se agachaba. Podía sentir las lágrimas

tanto a Sabrina. ¡Cómo deseaba que

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