—¿Qué? — Olivia no reaccionó enseguida.

—El incidente que le ocurrió a la arquitecta de la obra de Evrie, no me digas que no sabes nada. —

Olivia sabía un poco.

Sabía que Leandro iría tras Evrie, pero no estaba al tanto de los eventos del día.

Solo sabía que Leandro quería hacerle daño a Linda y que ella había movido algunos hilos para colocar a Linda en el proyecto de Evrie.

—Farel, admito que no me gusta Evrie, pero no por eso estoy obsesionada con ella. No puedes echarme toda la culpa, eso no es justo, ¿verdad? —

¿Toda la culpa?

Farel forzó una sonrisa.

—Sabes muy bien si es tu culpa o no, yo no tengo tiempo de enumerar las pruebas en tu contra. —

—En fin, si ella no tiene un buen año, yo tampoco lo tendré. Y si yo no lo tengo, nadie lo tendrá. —

Olivia se quedó petrificada, mirándolo con incredulidad.

—Farel, te estás pasando. —

Farel sonrió con frialdad. —Decidí casarme contigo con la condición de que las personas que me importan estén seguras. Si ni siquiera puedo proteger a quienes me importan, ¿en qué me diferencio de un perdedor? —

—¡Yo soy tu prometida! — Olivia elevó la voz. —Cuando guardabas a Evrie en tu corazón, ¿alguna vez pensaste en mí? —

—Ya que has conseguido el puesto de prometida, debes calmarte un poco. ¿Por qué insistir tanto en acabar con todo hasta forzarme a actuar en tu contra? —

Farel se deshizo fríamente de su brazo y la dejó de lado.

detuvo y sacó una memoria USB de

luego decide si tu colaboración con Leandro realmente vale

rostro de Olivia cambió sutilmente, un mal presentimiento surgió en su corazón.copy

—¿Qué es esto? —

es mi regalo de Navidad para la Familia Da Silva, considéralo como tu recompensa por el favor que me hicieron en el Triángulo Norte.

esto, Farel

esperar, esperar

el momento fuera adecuado para reunir todas las pruebas contra Leandro y la

ahora, no podía

que Linda cayó muerta

había querido matar a

en su mano, su rostro pálido contrastaba

Rebeca, no

atrevía a pensar en

Mientras tanto…

Hummer se estacionó

quitó el cinturón de seguridad y agradeció

de

—No hay por qué dar las gracias, acompáñame a

vas a volver a

Evrie le preguntó sorprendida.

con sarcasmo. —No tengo ni una maldita casa.

se teñían de una ligera melancolía mientras su mirada se

de cabello caían sobre su frente, mostrando su soledad y

corazón de Evrie se ablandó un

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