Capítulo 0139

Cira quería distanciarse de él. Podía sentir incluso las ligeras vibraciones en su pecho cuando hablaba, pero el sillin era individual y la espalda del caballo no era tan grande, así que no podia escapar.

-Entiendo la buena intención del señor Vega, ¡por favor, déjerne bajar! -las últimas palabras fueron prácticamente dichas entre dientes.

Morgan ni siquiera le prestó atención. Simplemente pateó el vientre del caballo y ordenó: -¡Anda!

Cira: ¡!

El caballo, que apenas podía dar dos pasos bajo Cira, parecía cobrar vida bajo Morgan, extendiendo las patas y corriendo desenfrenadamente.

Cualquiera que haya montado un caballo sabe lo difícil que es mantener el

equilibrio. Especialmente para Cira, que era una principiante. Se vio obligada a agarrarse fuertemente de las asas de hierro del sillín para estabilizar su cuerpo que se balanceaba.

Cira estaba tan molesta que estaba a punto de estallar. ¡Ese desgraciado lo estaba haciendo a propósito!

Morgan ni siquiera tenía la intención de enseñarle a montar. ¡Solo quería darle una lección!

El campo de equitación era grande, con colinas pequeñas y onduladas, un lugar perfecto para galopar. Sin embargo, en invierno, los árboles estaban desnudos, y no había pasto para amortiguar el sonido de los cascos.

De repente, Cira agarró las riendas y tiró con fuerza hacia atrás.

caballo se giró de inmediato, emitiendo un largo relincho, y Morgan frunció el ceño rápidamente. ¡Al mismo tiempo,

gente en la distancia temblando de miedo, y mucho

unos segundos de enfrentamiento, el caballo aterrizó

Tirar fuertemente de las riendas mientras el caballo está corriendo

+15 BONUS

La última vez fue así como caí. Pero hoy, i quiero que el caballo arroje al señor Vega al

le hartaba la sensación de que él controlaba todo

rió fríamente: -¿Te has vuelto valiente?

le rueguen, por eso no entiende una cosa dijo Cira apretando los labios-, la colaboración entre el Grupo Nube Celest y el equipo del profesor Sánchez no

él se permitía jugar con ella de esta

ligeramente. La camisa de Cira tenía un escote bajo, y con el cabello recogido, la piel de su nuca era

se burló: -Entonces, adivina, ¿por qué Osiel quería hablar a

en su cuello cuando hablaba: -No puedo adivinar lo

mi lado, ¿quién se atrevía

rostro, le respondió: El señor Vega se equivoca. Aparte del señor Vega, ningún otro cliente se atrevería

Morgan:

que la expresión de Morgan en ese momento debía de

¿a quién le

déjeme bajar.

pellizcarle

Pero de repente recordé que cuando estábamos juntos, ya te acostaste con Marcelo. Aún no te he cobrado esa afrenta.

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