Capítulo 135

El tipo seguia en el suelo, quejándose como que si no le sacaba unos buenos billetes a Osvaldo él no se daria por vencido.

La chiquilla sentada al lado mio sacó su celular y grabó todo, y con cautela me preguntó: “Oye, ¿él es tu novio? Qué gentil“.

Levante la vista hacia Osvaldo, que estaba parado al lado, mirando con frialdad al hombre tendido en el suelo. Yo creo que ya estaba maquinando en su cabeza cómo despedazar al tipo, cómo hacerle el bien al pueblo. Entonces, respiré hondo y sonrel por compromiso: “Ajá, él es así de especial“.

“Te digo que, si no pagas, esto no se queda asi. En plena luz del día te atreves a golpear a alguien, ¿tú y esta mujer de dudosa reputación están confabulados? Se les ve la pinta de que no son gente decente“, el tipo seguia gritando, y al ver que nadie le daba atención, empezó a atacar a la chiquilla que estaba a mi lado.

La verdad era que la chiquilla iba vestida normal, con un vestidito de tirantes estampado, que le quedaba muy bien, todo luz y juventud. Lo que era algo bonito, pero para el tipo lo convertia en algo de no mirar.

La chiquilla ya estaba a punto de llorar: “El que no es decente eres tú“.

Osvaldo seguia fijando su mirada en el tipo, una mirada que ponía los pelos de punta. Yo creo que, si el tipo supiera que él era un poco desequilibrado, seguro que se le ablandarlan las piernas de miedo.

se asustó y empezó a arrastrarse

la mano para agarrar la manga de Osvaldo, no es que me diera miedo que el tipo nos amenazara, era que me daba miedo que Osvaldo perdiera el control; después de todo el mundo

si no, esto no acaba aqui!“, el tipo

ya llamó a la policia, cuando vengan, yo les sirvo de testigo“, dijo la chiquilla con ganas de ayudarnos, no queria

solo lo agarré

lo mismo“, el tipo no paraba de soltar veneno por la

boca.

lanzó al tipo contra la puerta del metro. En la cara grasosa del hombre se marco una huella de zapato, y la sangre de

llorar y gritar, tratando de llamar la atención de más

puñetazo en el ojo. Era un tipo alto y aunque no tenia expresión en la cara, se agachó ahi mismo, concentrado como si fuera un cachorro grande jugando con algo interesante. Sosteniendo el cuello del tipo, con facilidad soltó otro puñetazo, y los

mediana. edad con su fuerza, pero frente a Osvaldo no tenia la menor capacidad de defenderse, no podía soltarse de

puse de pie nerviosa, intentando intervenir.

la chiquilla al lado mio estaba fascinada y se tapó la boca: “Dios, él

Capitulo 135

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