Capítulo 0157

Oscar notó en ese momento que Silvia no estaba bien de humor y de inmediato comenzó a actuar de forma mimada.

-Mamá, ¿olvidaste algo?

Silvia volvió en sí misma.

-¿Qué es?

-Un besito Juan señaló su delicada mejilla. Silvia de inmediato le dio un fuerte beso.

¿Estás bien ahora?

-si:

Silvia sintió una gran calidez que nunca había experimentado antes mientras estaba con Juan. Todas las injusticias sufridas en esos dias desaparecieron por completo.

El tiempo que pasaron juntos se fue volando. A medida que se acercaba la tarde y se acercaba el momento de separarse, Silvia le hizo todo tipo de advertencias a Juan.

A diferencia de cuando estaban en el extranjero, hoy él fue especialmente comprensivo y no hizo ningún tipo de berrinches para que Silvia no ‘se fuera. Antes, cuando Silvia iba a venir a Brasmo, Juan lloraba y se resistía a dejarla ir, y solo después de mucho consuelo accedía.

Silvia siempre sintió que su hijo menor no era muy diferente de los niños normales, solo que la inteligencia de Oscar era un poquito más alta.

Se s

regreso. Silvia estaba claramente desanimada, mirando constantemente por el retrovisor hasta

sentado a su lado, quería hablarle sobre su

comer más

-Lo que quieras.

le dijo al conductor que los llevara a un restaurante privado

frecuencia.

alguien. Cuando regresaron, reservó un delicioso pastel. Al llegar a la villa Oasis, Silvia vio el pastel en

En ese momento, Silvia sacó su teléfono y se dio cuenta de que Luis y Viviana le habían llamado muchas veces, pero como lo tenía en

devolvió la llamada a Viviana.

respondiste? ¿Cómo estás?

que me fui antes. Mi teléfono estaba en completo

respiró muy aliviada.

es bueno entonces.

SL

rato con Viviana, Silvia llamó a Luis y le

Luis–respondió:

dirección donde está Juan, enviaré a alguien para sacarlo..

de allí es muy estricta. Será bastante difícil sacarlo – le

embarazada. Si sacamos a Juan ahora, Julio estará aún

que tengas éxito, luego encontraremos una manera de

el pretexto de ocuparse de proyectos nacionales, y una vez que esos

-Está bien.

al instante el teléfono. Se quedó de pie en el balcón, respiró muy hondo y luego se preparó para asearse y descansar. Al voltearse, vio justo a Julio, que había aparecido allí no se sabía cuándo, mirándola fijamente. Silvia guardó muy apresurada el teléfono, sin saber si él

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