Capítulo 123

Me detuve por un momento, sintiendo una tristeza indescriptible en mi corazón. Todo el mundo sabía que lo amaba, que no habia espacio en mis ojos ni en mi corazón para nadie más, pero él siempre pensaba que estaba enamorada de otra persona. Si hubiera sido antes, habría deseado arrancarme el corazón y decirle: “Isaac, mira, tu nombre está escrito por todo él”. Pero a partir de aquel momento, ya no sería así. Incluso dudaba que, si lo buscara, podria encontrar su nombre en él, pero solo quedarían heridas por todas partes.

De camino a casa de Leticia, ella me miraba con compasión, queriendo decir algo pero sin atreverse, hasta que finalmente no pudo resistirse más y preguntó: “¿Por qué no le dices que también perdiste al

bebé?”

“Ya no hay por qué decirselo.” Respondi.

Apoyándome en su hombro, cubrí mi vientre con las manos, mientras que mi voz sonaba débil y sin fuerza: “Lograria que él volviera a mi por un momento, y luego qué? Ya no quiero tener nada que ver con él.”

Ya había hecho algo asi demasiadas veces. Intentando reconciliarnos una y otra vez, solo para terminar completamente destrozada. El precio esa vez había sido aún más devastador.

“Supongo que tienes razón.”

Leticia suspiró profundamente, tratando de contener sus sollozos, y dijo: “Déjalo estar con la personal que mató a su hijo. Cuando se entere algún día, veremos cómo se arrepiente.”

que vaya

por Andrea hacía un momento, solo me sentía más miserable y patética. Qué más daba si se enteraba. Entre mi hijo, y el hijo de Andrea, seguramente elegiría al de ella. Lo que pasó aquel en la calle me dio

hubiera muerto frente a él en ese momento, probablemente habría saltado sobre mi cuerpo para

más y preguntó: “¿Qué tal si

el extraño paisaje de la calle y diciéndole:

¿De qué serviría llevarlo a la estación de policía? Dejando de lado si podríamos

mucho por vivir. Esa noche, dormi en un estado de confusión y las escenas del dia pasaban por mi mente como una pelicula. Desperté en medio de la noche, tenia toda mi espalda empapada en sudor frío, pero mis pensamientos estaban increiblemente claros. Mi hijo. ¿Le habría dolido cuando se fue? Probablemente sí. Era tan pequeño, tan diminuto y ni siquiera podía gritar de dolor. Sentía como si alguien me estuviera apretando el corazón con fuerza sintiendo tanto

1/2

Capitulo 123

por lo que solo pude acurrucarme en la cama para aliviar un poco

me armé de valor para ir

carro, Leticia me agarró y me advirtió: “No toques agua fría, no te canses demasiado, no te

saliera a trabajar aquel dia, pero

te preocupes.

The Novel will be updated daily. Come back and continue reading tomorrow, everyone!

Comments ()

0/255