¿Qué pretende? 

Faltaban minutos para que los invitados a la cena de trabajo llegarán a la mansión, yo estaba terminando de tratar algunos temas con mis abogados, pues el caso iba tan bien a mi favor con las evidencias, que ya lo daba por ganado. Las haría pagar una gran suma millonaria, ya que para ellas, el dinero lo es todo, sin contar la humillación de tener que estar tras las rejas hasta que den el veredicto. 

Los comentarios en las r************* hahian ng 

****** habían cambiado de dirección, no había ni un solo insulto dirigido hacía mi como los últimos días, ahora los malos comentarios iban dedicados a las tres víboras que tomaron tan malas decisiones. 

Me despedi de mis abogados cuando terminamos de hablar sobre el tema y ambos abandonaron el despacho y segundos después la mansión. 

Justo cuando iba por Tristán a su habitación, Maga invitó a pasar a la casa a Julián, quien al verme, se acercó a saludarme con un beso en la mejilla. 

Fue inevitable que mis músculos se contrajeran de solo recordar sus palabras de ayer frente a todos los presentes. 

– Bienvenido, Sr. Ferrer, tome asiento, en unos minutos vendrán los demás. – le señalé el sofá y antes de que tomara asiento, se dirigió a mi con su rostro serio de siempre. 

– Sra. Doinel, quiero disculparme con usted por lo que dije anoche, después de irme, estuve pensando toda la noche en ello y no quiero que me malinterprete, solo me pareció muy patán por parte del Sr. Lancaster, referirse de usted de esa manera y más siendo su ex esposa, ha sonado muy irrespetuoso y quise aligerar el ambiente, pero ha sonado peor de lo que sonaba en mi mente. ¿Podrá usted disculparme? -analicé cada palabra que salió de la boca de Julián y de cierto modo me sentí más aliviada. 

Fue conciente que aquello sono más como coqueteo que cualquier otra cosa y me alegraba saber que sus intenciones conmigo no eran como yo las imaginaba en lo absoluto. 

Aunque admito que me hizo sentir realmente incomoda después de que se fue y me dejó con todas aquellas miradas posadas en mí, unas de curiosidad, otras de fastidio, fue tan incómodo, que tomé a mi hijo en brazos y sali directamente al auto a esperar a los demás. Por suerte, mis padres fueron mis acompañantes hasta casa y no dijeron una sola palabra durante el camino, desde entonces, no había intercambiado palabra alguna con alguien en esta casa, excepto con Maga y mis padres. 

Sonreí sin mostrar mis dientes y asentí con mi cabeza. 

– Acepto sus disculpas, me alivia saber el verdadero significado de sus palabras. – Julián ladeó su cabeza mostrándose avergonzado y le hice un ademán con la mano restándole importancia. Ya había aclarado todo, tampoco era un tema tan relevante al que había que darle mil vueltas. -Con permiso, ire por mi padre. 

– Adelante. 

llegar a la habitación de mi padre donde me dijo que estaria antes

al abrir la puerta con una sonrisa débil,

llegó el Sr. Ferrer… -le avisé señalando la planta baja con mi dedo pulgar, pero no me pude concentrar lo suficiente por el rostro de

algo estaba pasando. -¿Está todo bien? —pregunté

su brazo con el suyo y me hizo caminar hasta las escaleras, en ese momento supe que me

bajar las escaleras y me solté de su agarre para mirarlo

puedes decir que está ocurriendo? ¿Me crees tonta? – miré a Vincent quien

ser impuntuales

de esto después de la cena, es lo más conveniente, ¿vamos? -dijo mi padre e intentó tomar de nuevo

miré

después de lanzarle una mirada a Vincent y caminé junto a él hasta la habitación

mi mano en modo de stop y

en el sofá con su celular, mientras que Tristán dormía plácidamente en su cama, apenas y miré a Abby, pues aún no

la cena. -le avisé como excusa para que abandonara la habitación y poder hablar con Vincent a solas, pues solo así podria soltar aquello

con la mirada clavada en el suelo, se notaba que estaba apenada conmigo

por un lado y me acerqué a la cama de Tristán sin ganas de despertarlo, se veía tan relajado durmiendo, que seria un delito

para girarme a Vincent y mirarlo con una ceja arqueada, su mirada llena de seriedad no desapareció en ningún momento

sin anestesia y lo miré con confusión. – Lo siento, princesita, pero sé que hay algo mal con él y anoche volvieron de afuera como si no hubiese pasado nada, no quiero que salgas lastimada otra vez, has tenido suficiente con el marido que te buscaste y las personas que lo rodean como para que tengas otra decepción con Paul. Confías mucho en él, ¿cierto? -me cruce de brazos reteniendo mi

estado de aquella manera con Paul, no significa que haga como si no hubiese pasado

más decepciones, pero no soy una niña, si tienes algo que decirme, hazlo en mi cara, ¿por qué meter a mis padres? -me quejé en voz baja

me tomo de los hombros mientras me miraba

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