Mi Frío Exmarido

Capítulo 51

Capítulo 51

Su asistente no entendía por qué tenía que investigar el pasado de Amelia. ¿No sería más fácil preguntarle directamente?

Recordaba que aunque ambos se habían divorciado, no llegaron al extremo de cortar todo contacto.

Dorian no tenia intenciones de dar explicaciones: “Investiga y ya.”

Yael cuestionó: “¿Puedo hablar con la señorita Amelia directamente?”

Parecía la solución más sencilla, pero Dorian levantó la mirada perezosamente y lo escudriñó con la vista: “¿Acaso parezco alguien que no puede hablar?”

Yael se quedó sin palabras, su jefe realmente tenía esa pinta.

Dorian captó lo que Yael estaba pensando: “¿Qué cara es esa?”

Su asistente se enderezo de inmediato: “Nada.”

Luego se golpeó el pecho prometiendo: “Voy a averiguarlo todo.”

Aun así, no pudo contener su curiosidad: “Señor Ferrer, ¿puedo preguntar para qué es la investigación?”

Se apresuró a explicar, temiendo que Dorian se enfureciera: “Así puedo centrarme más en la investigación.”

“No necesitas centrarte. Dorian lo cortó de plano, “Solo averigua su relación con su familia, si es su hija biológica o si tuvo alguna experiencia particular en su niñez.”

“¿Eh?” Yael se confundió de nuevo, su curiosidad se hizo presente, “¿Para qué queremos saber eso?”

Apenas terminó de hablar, sus ojos se encontraron con la mirada fría y estática de Dorian, enseguida cerró la boca.

“Iré a investigar ahora mismo.” Después de un rato, Yael respondió con calma.

“Quiero un informe para mañana.”

terminó la conversación y terminó la

pantalla de su celular, Dorian giró su cabeza hacia la puerta cerrada de Amelia, pero en su mente aparecía la imagen de esa mañana, cuando ella vio la pulsera de Fabiana y se quedó

absoluto.

por qué Amelia tenía esa mirada perdida, fue como si reconociera aquel objeto, pero ella lo nego, aunque esa negación estaba llena de una confusión

en su palma, sus dedos largos lo presionaban

vez no era que Amelia se pareciera

de coincidencia entre ellas le

sola persona, incluso cuando Amelia había negado claramente que no era Amanda,

los días más oscuros y solitarios de su vida, esa niña era tan encantadora que tal belleza y tranquilidad solo

no ser

¿Cómo podría no serlo?

a Lorenzo Sabin,

el reloj en la pared, sabiendo que en su pais ya era medianoche y Lorenzo probablemente

durmiendo

molestando, que no había urgencia que justificara despertar a Lorenzo, pero una cosa es la razón y otra muy distinta

después de un largo tono,

voz masculina, breve y grave, traía un dejo de disgusto

misma calma, su voz igual de

el ceño con molestia, mientras se frotaba la frente y miraba el reloj en la pared; su ceño se

llamas a esta hora?

hacia el ventanal, “Estoy en Suiza, en Zürich. Hace unos días, me encontré con una chica que

sentó de golpe, su voz ronca y somnolienta se aclaró considerablemente, “¿Dónde la viste?

replicó: “En el

interrogo. ¿Tienes

desde su ventana, “Pero casualmente vi su identificación; parece que es estudiante del Departamento

Sugirió

no dudó ni un segundo, “Ella… mantén un ojo abierto y no le digas a la familia todavia, para no crear falsas

“Llámame cuando llegues, estaré en el Hotel

Lorenzo accedió: “De acuerdo.”

en su mano y volvió a mirar hacia el Instituto de Tecnología desde su ventana. Luego, lentamente, se giró para mirar la puerta cerrada de Amelia,

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