Al día siguiente, Óscar aún estaba sumido en un profundo sueño cuando una cubeta de agua fría lo despertó de golpe.

El gerente del casino estaba parado sobre su cabeza, con una expresión de lástima en su rostro.

—Lo siento, chico, pero tu vieja acaba de mandar otros cincuenta mil y no alcanza. Se nos acabó el tiempo, así que toca despedirte— dijo con una falsa compasión.

Óscar comenzó a gritar desesperado.

—¡No quiero morir, por favor, déjenme ir! ¡Voy a trabajar sin parar para pagarles, les suplico…!

El gerente, sin un ápice de clemencia, lo pateó a un lado.

—Háganlo— ordenó con frialdad.

Los guardaespaldas sacaron de inmediato navajas afiladas de sus cinturas. Para ellos, deshacerse de un jugador inútil como Óscar ni siquiera merecía el gasto de una bala.

Uno de ellos agarró con firmeza el cabello de Óscar, mientras otros dos lo inmovilizaban. No importaba cuánto llorara o suplicara, era inútil.

Un simple corte en el cuello sería suficiente para acabar con él al instante.

Pero justo cuando todo parecía perdido, la puerta del pequeño cuarto se abrió de golpe.

Unos cuantos hombres entraron tranquilamente, liderados por Zeus, quien lucía una holgada vestimenta negra y llevaba una pistola brillante en la cintura.

Tenía un aire despreocupado.

que andaba muy ocupado, ¿cómo es que se dio una vuelta por aquí?— preguntó el gerente del casino con una sonrisa cordial, evidenciando su familiaridad

picaban las manos por jugar unas cartas y vine. Desde lejos escuchaba alaridos como

gerente señaló hacia Óscar, quien estaba en un rincón y

pata, me tocó este muerto de hambre. No se le puede sacar nada, un completo desperdicio

resulta que necesito gente y este chico parece estar en buenas condiciones. ¿Qué

lo pensó por un momento

reportaría nada.copy right hot

algo de

que con un gesto despreocupado dijo— Dale, jefe Zeus, usted ponle precio. Este muchacho y su familia están pelados, no tienen ni un centavo,

algo, no sirve para

con una sonrisa misteriosa y fumando

—Ya encontraré cómo aprovecharlo.

de dinero,

Óscar estaba aterrado.

arrodilló en el suelo suplicando— ¡Por favor, señores, no me maten! Todo el dinero de mi familia ya se lo

y lo obligó a mirar hacia

me interesan las pocas monedas

¿qué quieres?— preguntó

¿no tienes una hermana

se sorprendió— ¿Cómo saben de

llama a tu hermana ahora mismo. La necesito

que no

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