Capítulo 0159

Silvia no podía creer que el amor que había cultivado por él durante tantos años fuera descrito con solo una palabra: barato. Se sintió profundamente indignada.

Sí, ahora mismo siento que no vale la pena en lo absoluto.

Las venas en la frente de Julio se hincharon, sus ojos se enrojecieron ferozmente, y él presionó la cabeza de ella contra su pecho. Silvia sintió que se estaba asfixiando, respirando con gran dificultad. Pero Julio se negó a soltarla, esperando una disculpa de parte de ella.

Sin embargo, ella era muy terca y se negaba a disculparse, al igual que cuando estaba enamorada, una vez que se decidía, no retrocedía un solo paso. Ahora había decidido algo y no se disculparía tan fácilmente.

Dado que la salud de Silvia ya no era muy buena, la forma en que él la estaba tratando estaba debilitando su respiración. Julio se dio cuenta en ese instante y la soltó apresuradamente, pero antes de que ella pudiera recuperar el aliento, la besó apasionadamente de nuevo.

Los ojos de Silvia temblaron ligeramente, se quedó en blanco. Cuando su mente comenzó a aclararse lentamente, Julio ya casi le había quitado toda la ropa. Con la espalda contra la fría y dura pared, ella reaccionó y le suplicó con ternura.

-Espera un momento, ¿puedes esperar unos días?

-¿Por qué esperar?

repente lo estaba rechazando? ¿Qué estaba pasando, en realidad? Silvia pensó

¿Por

no me ha pasado la

paciencia y la abrazó con ternura y

se calmaria en ese momento, pero él seguía abrazándola fuertemente. Quizás estaba demasiado cansada ese día, porque no pasó mucho

quitó con delicadeza sus audífonos. Pero él no

conciliar el sueño.

cambiar?-le preguntó en voz muy

día siguiente, cuando Silvia se desperto, Julio ya no

se levantó para arreglarse, se dio cuenta en el espejo que su cuello estaba lleno de

+15 BONUS

Julio de la noche anterior. Intentó cubrirlos con base de maquillaje, pero no tuvo gran éxito. Sin más remedio, se puso una camisa de cuello alto y dejó su cabello suelto para ocultarlos. Después de ascarse, salió y vio a Julio

ir a

al hospital para ver cuándo sería el mejor momento para quedar embarazada. Julio levantó la vista directo hacia

fueras le dijo

período menstrual, y dentro de seis días sería su período de ovulación. En ese preciso

-Entonces vámonos.

Silvia no tenía apetito, pero bajo su mirada insistente, terminó el desayuno

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