Capítulo 42

Con todos sus botones desabrochados, su blusa de gasa se deslizó suavemente por su cuerpo hasta caer al suelo.

El aire acondicionado de la habitación era frio, Violeta no se atrevia a detenerse, abriendo la cremallera de sus jeans.

Pronto, sus jeans anchos cayeron al suelo como pétalos de flores, quedando solo en ropa interior.

Violeta extendió sus manos para desabrochar la parte trasera de su sujetador, y cuando tocó el broche de metal, Rafael finalmente la miró directamente, “Recuerdo que alguien dijo una vez, no importa si es tres veces o treinta, su respuesta no cambiará ”

Su tono de voz era casual, sin rastros de emoción

Las largas y espesas pestañas ocultaban casi por completo esos ojos profundos y reservados, pero de alguna manera emanaban una presencia poderosa.

Las palabras que ella misma habia dicho con tanta certeza sonaban ahora como una broma.

Los músculos del rostro de Violeta se tensaron, sus dientes temblaban ligeramente y la única palabra que pudo pronunciar fue, “Por favor…”

Rafael pareció sonreir, “Violeta, deberias recordar que dije, incluso si me lo pides, tendria que pensarlo.”

Violeta sintió un nudo en la garganta, bajó la cabeza y esperó a que se decidiera.

“Vistete!” Rafael le ordenó de repente.

“…”Violeta se quedó atónita.

No estaba segura si debla continuar o retirar su mano, hasta que él se levantó y dijo, “Tengo hambre, vamos a comer”

Violeta pensó que irian a un restaurante, pero resultó ser un club.

Rafael parecia ser un cliente habitual, no necesitaba ni siquiera saludar, simplemente subió al tercer piso al salón VIP

El lugar era amplio y ya había varias personas presentes.

En el centro habia una mesa de billar cara donde se escuchaba el sonido crujiente de las bolas chocando.

Antonio, un hombre con ojos de zorro que habian conocido en el club antes, estaba de pie cerca

Cuando Antonio se giró, puso a un lado su taco de billar, “Vaya! Apareció el desaparecido

Miró fijamente hacia Rafael como si estuviera viendo algo sorprendente.

Cuando vio a la mujer que entraba con él, levantó las cejas.

silencio, sin mirar a nadie más. Casi chocó contra su espalda, pero él la detuvo y la sentó en el sofá junto

hombre tenía una joven a su lado, todas

habia estado jugando al billar cuando entraron, se acercó y se sentó frente a ellos. Poco después, la mujer que estaba con él también se acercó como si

en la mano, preguntó con una voz dulce, “Antonio, ¿quieres probar el cóctel que acabo

la mujer con una caricia

“Sirveme un trago

le pateó la

miró las botellas de licor sobre la mesa, tomó una y le sirvió

asintió con la cabeza, “Quiero comer

preguntándose por qué no

dejó el vaso sobre la mesa, su voz era apenas audible.

frase dejó a Violeta sin palabras. Ella sacudió la

pequeña canasta con nueces, bajó la cabeza y comenzó a descascararlas sin ninguna queja.

miró a Violeta a

mano y una pinza con la otra. Habia colocado

la vista en ningún momento, como

“¡Ya las abril”

rato después, jaló la servilleta

como la de una niña de escuela, formando un contraste fuerte con la mujer que estaba

un cigarrillo de su caja de cigarros, “Deberías aprender a

mesa. La mano de la mujer ya estaba acariciando el

Rafael

Violeta mordió su

eran como los de un halcón en la

de dos segundos. Agarró

tomarla, Rafael no las mastico, sino que extendió su mano hacia ella, la atrajo hacia él por la nuca, y apuntó a sus labios

tiempo que su lengua entraba por su boca, le

hinchó ligeramente,

como me tienes que dar de comer, entendido?” Rafael presionó la esquina de su boca

Violeta

la nuez se

ella notó que todos en la habitación los

sarcastica

habia sentido, sintiéndose igual que las

propósito, castigándola por

fluia al compás de sus latidos, y Violeta se sentia

ella la que tenia las

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