Evrie sintió sus mejillas arder de repente, deseando poder esconderse en un agujero para escapar de su vergüenza.

La noche anterior había rechazado a Farel con todas sus fuerzas, y ahora no podía creer que había terminado en sus brazos.

Se sentía como si le hubieran dado una bofetada en la cara.

—Ya no tengo nada en qué pensar —dijo Evrie con incomodidad—. De cualquier manera, gracias por cuidarme anoche. Tengo que irme a trabajar, adiós.

Se volteó para tomar su ropa del armario, con la intención de cambiarse y salir de allí.

Farel se recostó casualmente en el armario, con su estatura destacando elegante y relajada, y habló con desenfado.

—No necesitas ir; pedí el día libre para ti, Leandro Reyes ya lo aprobó.

—¿Qué? —Evrie se detuvo con la ropa en la mano, mirándolo con los ojos muy abiertos.

¿Cómo se atrevía a pedirle el día libre sin su consentimiento?

—Tienes un resfriado viral, todavía hay virus en tu sistema. Para prevenir contagios, el médico dijo que debes descansar un día —explicó Farel sin cambiar su expresión.

Al oír esto, Evrie lo miró con una cara extraña— ¿Y aun así te me acercaste tanto ayer?

Con una mirada tranquila, Farel respondió— Por eso yo también me tomaré el día libre.

Evrie quedó sin palabras.

Farel observó su expresión aturdida y sonrió levemente sin querer.

Él había tomado medicina preventiva la noche anterior, por eso se había atrevido a besarla tan despreocupadamente. Para él, un beso era un beso, y no sería tan tonto como para enfermarse.

un aire de tener algo que decir pero sin poder expresarlo, levantó

pido un día por enfermedad, me

vi tan preocupada cuando me transferiste cincuenta mil el otro

la cabeza— Eso

era inútil explicárselo, y decidió no seguir hablando.copy right

toda la noche,

de Farel con la intención de preparar algo de desayuno

él le agarró la muñeca, la atrajo hacia él y la rodeó con sus brazos fuertes y esbeltos, mientras su

ojos, asustada— ¿Qué estás

la noche,

besó sin más

brazos, sin darle oportunidad de responder a su beso apasionado y dominante. Su aliento fresco

la cabeza pesada y sin experiencia en resistirse, no tenía

podía

mientras la mano del hombre se deslizaba bajo el

estremeció como si hubiera recibido una descarga eléctrica y

—No te pases…

enojo y confusión, como los

la noche por ser una buena persona, ¿verdad? —dijo Farel con sarcasmo, mirándola fijamente, como un depredador observando su

me interesas, y seguiré interesándome por ti. Si tengo que seguir besándote, lo haré, y si tengo que seguir durmiendo contigo, también lo

..

¡Estás loco!

de Evrie latía furioso ante

pudiera haber sentido se esfumó en

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