Entiérrenla…

Cuando Evrie escuchó esas palabras, su cabeza estalló con un estruendo.

Él había dicho eso con tanta ligereza como quien decide qué desayunar por la mañana, como si la vida de una persona no fuera más que un parpadeo para él.

Evrie se llenó de terror hasta lo más profundo de su ser.

Quería avanzar, pero dos guardaespaldas la sujetaban y no podía moverse.

Zeus se acercó a Evrie y con arrogancia le dio unas palmaditas en la cara, su tono de voz era de una prepotencia extrema.

—Corre, sigue corriendo, ¿no puedes moverte? ¿Y si no puedo moverte a ti, no podré mover a ella? —

—¿Sabes cuántas personas están enterradas en esta colina? Realmente no le temes a la muerte y te lanzas al infierno. Hoy te dejaré ver cómo una persona desaparece de este mundo. —

Al caer estas palabras, algunos hombres empezaron a cavar un hoyo con palas en un espacio despejado.

Anita ya había sido atada de pies y manos, con una cinta adhesiva negra sellando su boca, y solo podía emitir gemidos ahogados.

El aroma de la muerte llenaba el aire.

Linda, aterrada, retrocedió, sin atreverse a mirar la fosa.

Para ser ascendida a líder de grupo, había tenido que delatar a Evrie y a la joven.

Si lo hacía bien, se consideraría un gran logro, y solo así tendría la posibilidad de ascender a las altas esferas.

De lo contrario, en ese lugar sombrío y sin luz, sin estatus ni identidad, solo sería pisoteada por los hombres y despreciada hasta que le exprimieran todo el valor, y luego, como si fuera una máquina, desmontarla pieza por pieza y venderla cruelmente.

No podía soportarlo más.

no era enterrada hoy, la próxima en ser enterrada

frágil cuerpo de Anita fue arrojado dentro, como

la pena para Zeus exprimir su valor o tomar sus órganos, porque aquí lo que menos faltaba

sus dedos, puñados

se fundió con

derrumbó por

la que se escapó fui yo, la que dirigió todo también fui yo, ella

a carcajadas— ¡Jajaja, qué interesante! Así que tú también tienes un día en el que me pides algo, ¿no eras tú la más terca? ¿Por qué no te

ruego, te

examinó de arriba abajo, tocándose la barbilla con malicia— ¿Estás dispuesta a

un momento, mordiéndose el labio

das de puritana? —Zeus se

Evrie— Suéltala

se quedó atónito por unos

Evrie aceptara tan directamente dormir

su país, había intentado en varias ocasiones sin éxito conquistarla, ¿y ahora que

le pasó por la cabeza que todas las mujeres eran de lo

la calma y mordiéndose el labio, sabía que Zeus no se atrevería a tocarla, y tampoco permitiría que

de las manos de esos guardaespaldas aquel

hubiera querido, ya habría estado con ella estos

habría esperado

antes era

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